HURACANES EN PAPEL™ - Reseñas literarias

Sólo me queda esperar la aparición de un Nuevo Tifón Literario de magnitud cinco como los producidos por Joyce, Proust o Kafka. Ese día llegará y mi búsqueda no habrá sido en vano. Huracanes en papel™ 2007-2016

martes, 28 de octubre de 2008

Hiperión o El Eremita en Grecia de Friedrich Hölderlin

...no sabe cuánto peca el que quiere hacer del Estado una escuela de costumbres. Siempre que el hombre ha querido hacer del Estado su cielo, lo ha convertido en su infierno. El estado no es más que la ruda corteza que envuelve el meollo de la vida. Es el muro que rodea el jardín de los frutos y flores humanos....¡Oh lluvia del cielo! ¡Oh entusiasmo! Tú volverás a traernos la primavera de los pueblos...
Johann Christian Friedrich Hölderlin es una de las cumbres de la lírica alemana de todos los tiempos. Más joven que Goethe y Schiller, a los que admiró y conoció, pero de los que apenas recibió apoyo. Fue compañero de estudios y amigo de Schelling y Hegel, pasó por un periodo juvenil de entusiasmo por la Revolución Francesa, de la que le desilusionó la época del Terror.

Nació el 20 de marzo de 1770 en Lauffen am Neckar (Suabia, Alemania) y murió en Tübingen (Tubinga) el 7 de junio de 1843. La familia del poeta pertenecía a la Ehrbarkeit de Württemberg, que podría traducirse por «La lealtad» o «Los leales» y definirse como la alta burguesía fiel al Duque. Un pacto entre el Ducado y sus leales tuvo como consecuencia el compromiso de protección por el estamento nobiliario a cambio de la obediencia de esta minoría selecta. Los leales, en reciprocidad al acceso privilegiado a una sólida formación académica que les aseguraba el desempeño de los principales puestos del funcionariado y la Iglesia, sustentaban la autoridad del soberano.

Uno de los destinos habituales de los vástagos de la Lealtad era la carrera eclesiástica, que por aquel entonces se comenzaba estudiando en las Klosterschulen, o escuelas monacales, y se culminaba en el Stif, o Seminario Superior, de Tubinga. Su madre, de fuertes convicciones pietistas, soñaba para su hijo una vida respetable en una parroquia suaba y una boda con una persona virtuosa. Hölderlin ingresó en las escuelas de Deckford (1784-86) y Maulbronn (1786-88). En esta segunda institución, más liberal que la anterior, empezó a mostrar un interés por la poesía que le hizo dudar de su vocación. Le pidió a su madre interrumpir sus estudios y comenzar los de Derecho. La madre se mostró renuente y en 1788 quedó matriculado en el Seminario Superior de Tubinga, la institución eclesiástica más prestigiosa, en la que coincidió con Schelling y Hegel. Los tres amigos formaron una sociedad poética, leyeron febrilmente a Spinoza, a Kant y a Jacobi y plantaron el árbol de la libertad mirando a Occidente, mirando a Francia, donde una revolución sin precedentes estaba en marcha. El duque, preocupado porque se infiltrara este pensamiento insurgente, empezó a ejercer un control estrecho con visitas constantes y con la vigilancia del profesorado. El ideal de Hölderlin consistía en retornar a sus sueños de grandeza individual. ¿Cómo intentar, pues, su realización? La futura vida de pastor le iba a asegurar tranquilidad, posición y buen casamiento... pero el temor a la posible mezquindad y al provincianismo le hizo romper con todo, incluso con su prometida Luise Nast, y buscar nuevos horizontes.

Esto no era tan fácil. Los Licenciados en Teología tenían la obligación de dedicarse al servicio eclesiástico y en caso de desistir debían acreditar un trabajo que los relevara de dicha servidumbre, así que escogió trabajar como preceptor privado o profesor particular de niños de familias acomodadas. En uno de estos trabajos, en Frankfort, vivió un amor apasionado con la esposa del banquero en cuya casa trabajaba, Susette Gontard, a la que rebautizó poéticamente como “Diotima”. Ella le inspiró su novela Hiperión, que nos cuenta la historia de un luchador por la libertad griega, publicada en 1797. Descubierto su idilio por el marido, fue expulsado por éste e interrumpida su relación con Susette, que moriría cuatro años más tarde.

Realizó diversos viajes y siguió trabajando como preceptor, pero su salud mental se fue deteriorando hasta que en 1806 fue internado en una clínica de Tubinga, de la que saldría un año después para pasar a vivir en casa del ebanista Zimmer, en la torre de su casa a orillas del Neckar, donde transcurrió la segunda mitad de su vida.

Publicó sus primeros poemas a los 21 años. Su obra poética, sólo parcialmente publicada en vida y apenas reconocida por sus contemporáneos, fue redescubierta en el siglo XX y apreciada primero por los más grandes espíritus de Alemania y posteriormente por el mundo entero. La poesía de Hölderlin, a un tiempo lírica, reflexiva, filosófica y mítica, clásica e innovadora, musical y profunda, no ha cesado de propagarse y de ser estudiada y admirada. Ediciones Hiperión le debe su nombre y su logotipo, y ha publicado gran parte de sus obras fundamentales, así como estudios sobre ellas y homenajes al poeta, y continúa en la tarea de darlo a conocer en España en las mejores traducciones.

Su literatura contiene una creación profética. Su obra es la precursora del estilo rítmico de Nietzsche, de la lírica de Verlaine, Baudelaire y Swinburne y de todo lo que hoy pugna por encontrar la más moderna poesía. Construyó un puente entre las escuelas clásica y romántica. La poesía de Hölderlin se caracteriza por una intensa subjetividad, y al mismo tiempo sus cualidades expresivas se ven atemperadas por la contención y el equilibrio del clasicismo griego. No usaba rima, en su lugar escribía con una forma poética flexible conocida más tarde como verso libre. En su lectura seremos testigos de su espíritu revolucionario y de sus cantos poéticos contra la tiranía, su literatura está repleta de metáforas preciosas que aluden a todos los elementos de la naturaleza, como un intento de acceder constantemente a lo divino. Tal vez de invocar a un nuevo Dios en un Reino Milenario. Disfruten si llega a sus manos.

Fuente de foto: Rio Neckar en Tubinga, Alemania.- Wikipedia®

domingo, 26 de octubre de 2008

El gaucho insufrible de Roberto Bolaño

Fue el último libro de cuentos que preparó Roberto Bolaño para publicación antes de morir el 14 de julio de 2003. El desorden aparente en los contenidos del libro y la publicación del libro en el mismo año que murió ha hecho creer a algunos que el libro es en realidad un cajón de sastre publicado apresuradamente por su editor Jorge Herralde con ocasión de su muerte. Pero la verdad es que el libro ya estaba definido y en preparación para la edición cuando Bolaño ingreso al hospital barcelonés donde le practicarían la cirugía de trasplante de hígado durante la cual falleció.

El Gaucho Insufrible está compuesto por cinco cuentos y dos transcripciones de conferencias o discursos escritos por Bolaño. De los cinco cuentos, tres (El gaucho insufrible, El policía de las ratas y El viaje de Álvaro Rousselot) tienen extensiones de aproximadamente treinta páginas y componen el cuerpo principal del libro.

El gaucho insufrible relata la aventura de Héctor Pereda, un ejemplar abogado argentino que se reconvirtió en gaucho de las pampas. Me reconfortó encontrarme con la personalidad de este interesante personaje. Tiene mucho que enseñarnos. El relato se me hizo corto.

El policía de las ratas es un homenaje a uno de los escritores a los que más admiraba: Kafka. Sin embargo el relato es débil. Te deja indiferente, no destaca en nada, excepto por el personaje de la rata policía. En ciertos momentos inquieta moverse por las lúgubres "alcantarillas muertas" y descubrir el submundo en el que habitan. La lectura se debe hacer con cautela para sobrevivir a tan inhóspitos lugares.

El viaje de Álvaro Rousselot nos desvela el inusual encadenamiento se sucesos de un escritor argentino de los años cincuenta, inesperadamente filmado –o plagiado– por un cineasta francés.

Dos cuentos católicos narra el azaroso encuentro entre un adolescente y un asesino en serie, poseídos ambos por la religión.

De las dos conferencias, Literatura + enfermedad = enfermedad nos sobrecoge con su humor y su inteligencia, y en Los mitos de Cthulhu ruedan unas cuantas cabezas de la escena literaria actual.


Disfruten cuanto puedan... se trata de Roberto Bolaño, el mejor detective salvaje.

viernes, 10 de octubre de 2008

Los excluidos de Elfriede Jelinek

Se trata de una escritora polémica, aclamada y controvertida. Es calificada de feminista radical y de pornógrafa roja. Sus obras se mueven entre la prosa y la poesía, e incluyen descripciones que van desde escenas teatrales a secuencias fílmicas. Su prosa, dedicada principalmente al movimiento y a la conducta de sus personajes, nos incita a crear imagénes muy nítidas de sus escenas literarias.

Elfriede Jelinek es una autora teatral, novelista y ensayista austriaca. Nació el 20 de octubre de 1946, en Mürzzuschlag, en la provincia de Estiria (Austria). De padre judío checo y madre de la clase acomodada Vienesa, perteneció al Partido Comunista Austriaco de 1974 a 1991, y gran parte de su trabajo se puede inscribir en la sofisticada tradición lingüista de la crítica social.

Es la décima mujer galardonada con el premio Nobel, y primera de nacionalidad austriaca, que obtuvo en 2004 por «el flujo musical de voces y contravoces en sus novelas y obras de teatro». Se hizo popular por su novela Las amantes (1975) que conquistó al público de lengua alemana. Otras obras suyas sobresalientes son las novelas, Somos reclamos, baby (1970), Los excluidos (1980), La pianista (1983), que plasmó en el cine el director Michael Haneke en 2001, Deseo (1989) y Una novela de entretenimiento (2000); el libro de poemas Las sombras de Lisa (1967), las obras teatrales Lo que ocurrió después de que Nora abandonara a su marido o pilares de las sociedades (1979), Nubes. Hogar (1988), Una pieza deportiva (1998), La Central (2003) y el ensayo Los hijos de los muertos (1995).

En 1960 empezó a estudiar piano y composición en el Conservatorio de Viena. Después de su Abitur (bachiller alemán) se matriculó en la Universidad de Viena y estudió Ciencias del Teatro e Historia del Arte. En 1967 interrumpió sus estudios y comenzó a escribir. Lírica y textos en prosa aparecen en antologías y revistas literarias, antes de la publicación de su primer libro Wir sind Lockvögel baby (Somos reclamos, baby') en 1970.

Como sus compatriotas Elías Canetti y Thomas Bernhard ha repudiado a su país, al que reprocha seguir anclado en su pasado nazi. Considerada como una de las autoras contemporáneas de habla alemana más importantes, crea en sus novelas la imposibilidad de las mujeres de lograr una vida completa en un mundo donde son pintadas con base en imágenes. Ha traducido al alemán a autores estadounidenses, Thomas Pynchon entre ellos, y actualmente reside entre Viena y Munich.

No quiso ir a recoger el Premio alegando que sufria fobia social. Como escritora defiende que debe estar con los marginados, y nunca aliada con los poderosos.

Jelinek intenta hacer frente al caos de una sociedad patriarcal dominada por el sexo, que como elemento vertebrador, parece ser tan sólo productor de podredumbre. Y para ponerla de relieve nada mejor que llevar la situación hasta extremos casi insoportables donde los personajes parecen perder su naturaleza de humanos para ser bestias. Quizás, piense Jelinek, tan sólo haciendo rebotar hacia lo más profundo del suelo a sus criaturas, se podrá conseguir el impulso que propicie el cambio.

Entre sus preocupaciones figuran la crítica social, el análisis de la condición de la mujer y el desarrollo de un lenguaje propio, muchas veces devenido en verdadero protagonista de sus obras. Feminista a ultranza y defensora de las ideas de la izquierda, Elfriede Jelinek ha sufrido en su país el ataque de los partidos de derecha y, tras la llegada al Gobierno del ultraderechista Jörg Haider, sus obras fueron prohibidas en los teatros públicos austriacos.

En esta obra, Los excluidos (1980), el mapa textual aborda un grupo de jóvenes, los hermanos Rainer y Anna y los amigos Sophie y Hans , que transita un orden residual. No se trata de marginalidades sociales, sino más bien de jirones históricos y políticos. El padre de Rainer y Anna , en tanto vencido nazi memorioso, rehace su camino ya no como responsable del campo de concentración, sino como jefe de una familia que le permite la creación de un "campo" alternativo. Allí experimenta científicamente, en el cuerpo de la esposa-madre y en sus hijos, un poder destructivo traspasado de angustia. En el otro frente de la ideología, la madre proletaria, filiada rígidamente a la ideología de clase, parodia inútilmente a la obrera orgánica e intenta traspasarle a su hijo, el obrero Hans , éticas y estéticas políticas en medio de una realidad ya enteramente inorgánica.

Los jóvenes funcionan en un presente que porta las excedencias de un pasado. Aunque transitan conceptualmente entre la literatura, la música, los discursos culturales, entregan sus cuerpos a prácticas desestabilizadoras del orden institucional y jurídico. Rainer , él, poeta, asesina a su propia familia profundizando hasta el paroxismo más exacerbado.

Sí, en los cuatro jóvenes están plasmadas las ideologías y las vocaciones, la dialéctica que confronta, pero también complementa, a los contrarios (nazismo y socialismo, masculino y femenino, burguesía y proletariado, trabajo intelectual y manual); sólo el fracaso es unívoco y altisonante. En la puesta en escena de Los excluidos el lector de la novela es abatido por una brutal fuerza dramática de la mano de una escritora que, según su propia confesión, no asiste jamás a la representación de sus obras teatrales, sino que se queda en su casa y ocupa su butaca de lectora desde donde devora sus propias palabras calóricas . Las que dan cuenta de un narrador que hilvana los espeluznantes acontecimientos y recurren a la intertextualidad para explicarle al lector sobre las influencias que George Bataille , o Albert Camus , o el Marqués de Sade han obrado sobre Rainer , quien, por cierto ha recibido ese nombre en honor a Rilke . Ese narrador omnisciente también le advierte al lector (devenido espectador de palabras), que Rainer , el incipiente poeta lenguaraz líder del grupo (más frustrado que maldito), es hermano gemelo de Anna , quien por mucho que se empeñe en ejecutar la música de Beethoven o de Bramhs , por más que calle - en contraposición a su hermano- no será jamás más músico que el verdadero poeta. Gemelos: la poesía y la música, el hablar y el callar, el macho y la hembra, hijos del fracasado nacionalsocialismo alemán, enamorados él de una burguesa y ella de un obrero, despreciados ambos por los verdaderos protagonistas del aparato productivo de la nueva promesa austriaca (como alemana), serán víctimas y victimarios; ejecutores y ejecutados; objeto y sujeto del más cruel ensañamiento en un final absolutamente dramático, en el que Rainer , tras entregarse a la policía con absoluta naturalidad, luego de haber asesinado a sus padres y a su hermana hasta dejar sus cuerpos irreconocibles, le asesta el golpe mortal al lector, proclamando: "Ahora ya lo saben todo y pueden disponer de mi", convirtiéndose él mismo, por el poder de la palabra, de lo silenciado y de lo inferido, en un poeta.

sábado, 4 de octubre de 2008

Me llamo rojo de Orhan Pamuk

A los 18 años Pamuk aún soñaba con ser pintor y arquitecto y compraba compulsivamente libros y más libros en las librerías de viejo de Estambul.

Leyó desde muy joven a los poetas de su país, llamados, Primeros Nuevos (años cuarenta y cincuenta) que incorporaron en la poesía turca la lengua del ciudadano de a pie y su sentido del humor, ignorando el discurso formal de la lengua oficial en un mundo represivo y autoritario. Orhan Veli, Melih Cevdet u Oktay Rifat, eran también conocidos, así como los primeros libros que publicaron, como el grupo de los “Raros”. Seguidamente descubrió a los Segundos Nuevos (poesía de los sesenta), la continuación de aquella corriente renovadora. Le cautivó el hecho de que de ella surgiera una voz descriptiva y narrativa que alcanzaba una confusión a veces dadaísta o surrealista y a veces ornamental.

Seguramente su biblioteca, le hizo poco a poco, convertirse en un escritor laico interesado en como Turquía podría alcanzar un futuro más brillante. En el año 2005 estuvo a punto de ir a la cárcel por "ofender la identidad nacional" con sus declaraciones sobre el conflicto kurdo y el genocidio armenio. Ahora, traducido a más de 30 lenguas, Pamuk, primer premio Nobel de Literatura de la historia turca, que obtuvo en el 2006, se ha convertido en la punta del iceberg de la desconocida literatura de su nación, que este mes de octubre será la invitada de la Feria del Libro de Fráncfort, la mayor feria comercial de libros del mundo.
Me llamo rojo es declarada la novela más sobresaliente de Pamuk. Fue escrita en 1998, y con ella nos adentramos en el esplendor y la decadencia del Imperio Turco, retrocediendo hasta el siglo XVI, con sus tensiones, sus fundamentalismos, sus terrores, y con el amor, que constituye el gran eje de la novela. A través del gremio de los ilustradores y de la pintura en miniatura que adornan las joyas literarias otomanas como el Libro de las festividades, el Libro de los reyes, el Libro del alma, el Libro de vestiduras, el Libro de los talentos, o el Libro de las circunstancias del Juicio final seremos testigos de una historia de intriga, de asesinatos, de poder, de religión, de tradiciones y de apertura cultural hacia Occidente.

La obra de los ilustradores otomanos clásicos tenía como misión plasmar la visión de Dios en cada uno de los temas tratados. Pero los tiempos están cambiando y Turquía recibe fuertes influencias del arte cristiano originado en Italia. El sultán, vencido por las tentaciones desea que lo retraten para inmortalizar su figura en un libro lleno de imágenes nunca antes pintadas, algo que está totalmente castigado por la ley islámica, puesto que representa un producto de su vanidad. Pero el sultán quiere impresionar al dux de Venecia y, por eso, desea que lo retraten y que sus mejores ilustradores introduzcan la visión del hombre, su perspectiva y sus colores, aunque, por supuesto, en secreto.

El amor está presente de principio a fin de la obra con una historia de amor de enorme complejidad que abarca tiempos y espacios diferentes, circunstancias que marcan las relaciones entre los protagonistas, no exentas de tensiones, peligros y dudas. Notaremos en la lectura la riqueza, la naturalidad y la belleza de las descripciones de las multiformes prácticas sexuales: no se puede ser más explícito y menos “ofensivo”. Pamuk demuestra saber captar lúcidamente los mínimos gestos que definen claramente la psicología de sus personajes.

La novela, aunque ambientada en otra época que parece lejana, rescata temas sociales, éticos y culturales de notable actualidad. Es una lectura inolvidable que incita a la reflexión constante. La trama irradia un luminoso brillo didáctico sobre cómo nos gusta vivir la vida y que nos acerca a la felicidad. Estén atentos a la descripción que hace del color rojo en un capitulo exclusivo, es de lo más potente, podrán deleitarse de principio a fin. Recorrerán las laberínticas calles de Estambul, sus callejuelas secretas, y sobre todo descubrirán el reputado río Bósforo, que parte a la ciudad otomana en dos. Así que sin más pinceladas y prolegómenos, les deseo que cuanto antes... ¡Disfruten de la Literatura de Altura!